El ídolo más querido de Chivas, campeón nacional, dos veces mundialista con la selección, le decían el próximo Hugo Sánchez.
Y ese mismo hombre matando a una familia, cinco muertos, una pareja con un niño de 9 años, una niña de 5 años y un bebé que jamás llegó a respirar.
Hoy sabrás la verdad oscura de la noche que Ramón Ramírez mató a una familia completa.
Aún peor, lo que hizo su propia esposa cuando en el estadio lo llamaban insulto.
Sabrás la traición de Chivas al América. Y lo peor de todo, sabrás cómo vive hoy mientras la familia lleva 25 años enterrada.
Pero antes, regresemos al 5 de diciembre del año 1969. Municipio de Tepic, estado de Nayarit.
En una casa modesta del barrio de la Loma nace un bebé varón, séptimo hijo de una familia humilde, padre albañil, madre, ama de casa.
Lo bautizan Jesús Ramón Ramírez Ceseña, guarda esa fecha en la memoria.
5 de diciembre del año 1969.
El futuro ídolo del rebaño sagrado nace en un cerro de tierra roja del municipio Nayarita.
Desde los 4 años, el pequeño Jesús Ramón agarra un balón y no lo suelta. Duerme con la pelota puesta sobre los pies.
Camina a la escuela pateando piedras.
Come con el balón entre las rodillas.
A los 15 años lo firma el club Coras de Tepic de la segunda división profesional.
A los 20 años debuta en primera división con el club Santos Laguna de Torreón.

15 de septiembre del año 1990.
Estadio Corona de Torreón contra el equipo Toros Nesa.
Anota gol en su debut oficial. La afición lagunera corea su nombre por primera vez.
Ramón guarda ese momento en la memoria.
Debut profesional del zurdo a los 20 años en el estadio Corona Lagunero.
Los siguientes 4 años, el mediocampista construye una carrera sólida con la camiseta blanca y verde.
Marca goles importantes.
Convoca la atención de los casatalentos tapatíos.
Enero del año 1994, Salvador Martínez Garza, empresario de aceites y lubricantes, dueño de la promotora del club Guadalajara desde el año 1993.
Cierra el traspaso del al rebaño sagrado. El Santos Laguna recibe a cambio a Benjamín Galindo, Everaldo Vejines y Juan José Balcazar.
Y Jesús Ramón Ramírez Ceseña, con 24 años cumplidos.
Se pone por primera vez en su vida la camiseta rojiblanca más popular del fútbol mexicano.
Guarda ese nombre en la memoria.
Salvador Martínez Garza, el empresario tapatío que trajo al zurdo Nayarita al rebaño sagrado en el año 1994. La afición lagunera del estadio Corona nunca le perdonó al ese traspaso al rebaño sagrado.
Los reporteros del pueblo coahuilense escribieron durante meses que Ramón había traicionado al Santos Laguna, que se había ido al pueblo tapatío en el mejor momento de su carrera profesional.
guarda ese detalle en la memoria.
La primera traición futbolística del zurdo al Santos Laguna en el año 1994. La traición que la afición lagunera del estadio Corona jamás olvidaría.
De esa primera traición hablaremos completo en los próximos minutos, porque antes tenemos que llegar al momento más glorioso de toda la carrera del ídolo del rebaño sagrado.
Sábado 22 de noviembre del año 1997.
Estadio Jalisco Tapatío.
8 horas 45 minutos de la noche jaliciense.
Final del torneo verano del año 1997.
Chivas Rayadas contra Toros Nesa de la Ciudad de México. Entrenador jefe del rebaño sagrado.
Un brasileño legendario del fútbol mexicano. Ricardo Tuca Ferretti.
Ramón Ramírez con 27 años cumplidos, con la camiseta rojiblanca puesta encima del pecho, con la vincha número siete alrededor del cabello, condujo al rebaño sagrado hacia el décimo primer título de liga en la historia Tapatía.
Junto a Claudio Suárez, Alberto Coyote, Joel Sánchez, Paulo César Chávez y Gustavo Nápoles, Chivas Guadalajara ganó ese torneo verano del año 1997 y Ramón Ramírez, con 27 años cumplidos, con las lágrimas cayendo sobre las mejillas Nayaritas, levantó por primera vez en su vida el trofeo de campeón nacional del fútbol mexicano frente a 80,000 aficionados rojiblancos del estadio Jalisco.
Guarda ese momento en la memoria.
Verano del año 1997. Estadio Jalisco Tapatío.
La noche más gloriosa de toda la carrera del mediocampista del rebaño sagrado.
Esa misma noche, según reveló Ramón 21 años después en el programa La tómbola del canal ESPN Deportes, el zurdo hizo una promesa en el vestidor del estadio Jalisco.
Frase textual publicada por Ramón Ramírez en ESPN Deportes en el año 2018.
retirarme aquí con esta camiseta ante esta afición firmada por Ramón Ramírez en el año 2018.
Una promesa del ídolo rojiblanco a su propia afición, Tapatía.
Una promesa que dos años después iba a ser rota por Salvador Martínez Garza en las oficinas del club Guadalajara.
Pero antes tenemos que llegar al segundo momento glorioso de toda la carrera profesional de él.
Domingo 18 de junio del año 1998.
Estadio Geofrey Guichard, ciudad de Saintettién.
Pueblo francés.
Copa del Mundo organizada por el pueblo francés del año 1998. México contra Holanda, tercer partido de la fase de grupos.
Ramón Ramírez, con 28 años cumplidos, arranca como titular bajo el mando del entrenador Manuel la Puente.
México necesita al menos empatar contra Holanda para avanzar a la siguiente ronda.
Y al minuto 60 del partido sucede algo que cambia por completo el rumbo del encuentro internacional.
Un malentendido con el árbitro central.
Ramón Ramírez es expulsado del cuadrilátero por doble amarilla.
Sale de la cancha con las lágrimas cayendo sobre el rostro Nayarita con la sensación de haber traicionado al equipo verde.
Con la culpa en el tapatío, México pierde momentáneamente por dos goles a cero.
Pero al minuto 87, Ricardo Peláez descuenta a dos por uno. Y al minuto 90 más do del tiempo agregado, Luis Hernández el matador anota el gol agónico del empate a 2 por dos.
México califica a los octavos de final, pero Ramón Ramírez, con 28 años cumplidos, no puede festejar el gol agónico del matador en el vestidor.
Está sentado sobre el banco de madera con la cabeza entre las manos, con las lágrimas cayendo sobre el uniforme verde.
Frase textual publicada por Ramón Ramírez en la revista Record Deportes en el año 2018.
Esa expulsión me marcó para toda la vida.
Sentí que había traicionado a la selección mexicana.
Sentí que había fallado a mi país y a mi afición.
No pude celebrar el gol agónico del matador Hernández.
Firmada por Ramón Ramírez en Récord Deportes del año 2018.
Traicionado. Guarda esa palabra en la memoria.
Traicionado.
La palabra que empezó a repetir el zurdo después del mundial francés del año 1998.
Y esa palabra traicionado iba a marcar toda la historia oscura del ídolo del rebaño sagrado en los próximos 2 años.
Porque en el mes de junio del año 1999, apenas 6 meses después del Mundial francés, sucedió lo impensable en las oficinas del club Guadalajara.
Salvador Martínez Garza, dueño de la promotora roja y blanca, vendió al ídolo del rebaño sagrado al eterno rival azul crema, al club América de Coapa.
Traspaso de 8 millones de pesos.
Ramón Ramírez, con 29 años cumplidos, recibió la noticia por teléfono en su casa familiar de Zapopan, sin poder protestar, sin poder negarse.
Frase textual publicada por Ramón Ramírez en el programa La tómbola del ESPN Deportes con Luis García y Osvaldo Sánchez en el año 2024.
Mi cambio de Chivas al América nunca debió suceder.
Nunca quise ir al América, pero no tuve elección en el contrato profesional.
Firmada por Ramón Ramírez en ESP, en deportes del año 2024, los aficionados tapatíos arrojaron piedras sobre la casa familiar del municipio de Zapopan.
Ramón cayó en una depresión clínica documentada por los propios médicos del club América.
Solo jugó 18 partidos con la camiseta azul crema.
Solo anotó tres goles.
Sábado 23 de octubre del año 1999, Estadio Azteca, clásico Nacional América, contra Chivas Guadalajara.
Al minuto 67 del partido, Ramón Ramírez, con la camiseta azul crema puesta encima del pecho traidor, le anotó un gol al portero Osvaldo Sánchez del rebaño sagrado y se quedó paralizado en medio del cuadrilátero. Frase textual publicada por Ramón Ramírez en el canal ESPN Deportes del año 2024.
Cuando anoté ese gol al rebaño sagrado, me quedé paralizado.
No supe cómo festejar.
Sentí que le había clavado un cuchillo a mi propia familia roj y blanca, firmada por Ramón Ramírez en ESPN Deportes del año 2024.
Guarda ese momento en la memoria.
El ídolo caído del rebaño sagrado paralizado sobre el pasto verde del estadio Azteca después de anotarle un gol al portero de las Chivas Rayadas.
A los 3 meses del clásico nacional, en el mes de enero del año 2000, Ramón fue vendido nuevamente por la directiva Azulcrema al Club Tigres de la Sultana del Norte con 29 años cumplidos con la depresión clínica todavía instalada en el tapatío.
Y ahí en el Club Tigres, Ramón Ramírez pasó los siguientes 11 meses del año 2000, 11 meses tristes en el pueblo regio montano, 11 meses lejos del calor del estadio Jalisco.
Y ese primer mes, el 11 de diciembre del año 2000, sucedió lo impensable.
Lunes 11 de diciembre del año 2000, km 12.1 Un de la carretera Achapala, municipio de Guadalajara, estado de Jalisco.
Lunes.
8 horas con 25 minutos de la mañana.
Tapatía.
Un lunes gris con neblina densa sobre el asfalto jaliciense.
Ramón Ramírez con 31 años cumplidos exactos con 6 días de vida sobre su cumpleaños número 31. Conduce personalmente una camioneta Grand Voyager, 1999 de color plateado, con la esposa Leticia Albores sentada en el asiento del copiloto, con la hija Natalia de 4 años cumplidos en el asiento trasero, con un acompañante familiar.
Salieron a las 4 de la mañana desde la casa familiar de Tepic, dispuestos a llegar al aeropuerto internacional de Guadalajara antes de las 9 de la mañana porque Ramón Ramírez tenía que tomar un avión hacia Monterrey.
Concentración de la selección mexicana bajo el mando del entrenador Enrique Mesa.
Camino a las eliminatorias mundialistas del año 2002 y ahí en el kilómetro 12.1 un de la carretera a Chapala.
A las 8:25 minutos exactas de la mañana jaliciense, sucedió lo que marcó el resto de la vida profesional del ídolo del rebaño sagrado.
Del otro lado de la carretera, en dirección opuesta hacia el municipio de Chapala, un automóvil viejo Dodge Coronet 66 color dorado con cuatro ocupantes de una familia Tapatía.
La familia Cázares Rodríguez.
Efraín Cázares Barbosa, padre de familia, 31 años cumplidos exactos, la misma edad que Ramón Ramírez esa mañana, profesor de primaria jaliciense, iba camino a dar clase a los niños tapatíos ese lunes gris.
Evangelina Rodríguez Acéves, madre de familia, 29 años cumplidos, embarazada de 7 meses, con un bebé creciendo en el vientre desde el mes de mayo del año 2000.
Guillermo Efraín Cázares Rodríguez, 9 años cumplidos.
Hijo mayor a donella Berenice.
Cázares Rodríguez, 5 años cumplidos.
Hija menor, cuatro personas.
Más un bebé no nacido en el vientre materno.
Cinco vidas humanas.
Y en ese momento silencioso mexicano del año 2000 sucedió el impacto brutal entre la Grand Voyager plateada del ídolo del rebaño sagrado y el Dodge Coronet dorado de la familia humilde Tapatía.
Frase textual del expediente del Instituto Jaliciense de Ciencias Forenses del año 2001.
El vehículo Grand Voyager 1999, conducido por el ciudadano Jesús Ramón Ramírez Ceseña, transitaba a velocidad excesiva, muy superior al límite permitido, con evidente falta de precaución conductual, impactando frontalmente contra el vehículo Dodge Coronet 66, conducido por el profesor Efraín Cázares Barbosa, firmada por el Instituto Jaliciense de Ciencias Forenses del año 2001.
velocidad excesiva muy superior al límite permitido.
Guarda esas palabras en la memoria.
Las palabras del peritaje forense sobre la conducta al volante del ídolo del rebaño sagrado.
El impacto frontal fue devastador en el Dodge Coronet Dorado. El profesor Efraín Cázares Barbosa, con 31 años cumplidos, murió instantáneamente sobre el volante, con el rostro clavado sobre el tablero, con las manos aún aferradas al aro.
Sin decirle una palabra final a su propia familia.
El niño Guillermo Efraín, con 9 años cumplidos, murió instantáneamente en el asiento trasero, con la mochila escolar puesta encima del hombro, con los cuadernos abiertos sobre las piernas jóvenes.
Iba a la escuela primaria del municipio de Chapala esa mañana.
La niña Adonella Berenice con cco años cumplidos murió al lado de su hermano con el moño rojo puesto encima del cabello negro con las manos apretando la muñeca de trapo que le había regalado su padre profesor por el cumpleaños número cinco.
Y la madre Evangelina Rodríguez, con 29 años cumplidos y embarazada de 7 meses, salió disparada por el impacto hacia el asfalto.
Voló 6 m por encima del aire tapatío.
cayó boca abajo sobre el pavimento gris y ahí, tirada boca abajo con el vientre de 7 meses pegado contra el pavimento, sucedió el segundo golpe brutal de esa mañana.
Un tercer vehículo, un Volkswagen sedán color rojo, conducido por un ciudadano jaliciense identificado como Eric Shimmer Robles.
Sin poder frenar a tiempo, pasó por encima del cuerpo de Evangelina.
Muerte instantánea de la madre embarazada y muerte instantánea también del bebé no nacido en el vientre materno.
Guarda ese detalle en la memoria.
Un bebé no nacido de 7 meses de gestación muerto sobre el pavimento gris del kilómetro 12.1 sin haber respirado jamás.
Cinco muertos en menos de 60 segundos.
Efraín, Evangelina, Guillermo, Adonella y el bebé sin nombre.
Una familia completa aniquilada en el kilómetro 12.1 de la carretera Achapala. Del otro lado del asfalto, Ramón Ramírez salió del vehículo plateado con esguince en ambos tobillos y una microfractura en el tobillo izquierdo.
Su esposa Leticia Alborez salió del asiento del copiloto con contusiones en la pierna izquierda, esguince cervical y traumatismo cráneoencefálico de menor grado.
Y la hija Natalia salió del asiento trasero con golpes menores.
Los tres ocupantes de la Grand Voyager fueron trasladados al Hospital San Javier por elementos de la Cruz Verde de Guadalajara con vida, con lesiones leves, con la promesa médica de recuperarse por completo en los próximos 3 meses.
Y esa misma tarde del lunes 11 de diciembre del año 2000, Ramón Ramírez fue detenido oficialmente por el Ministerio Público Tapatío en el Hospital San Javier.
Cargo formal, homicidio culposo múltiple, cinco cargos por cinco muertes.
Pero esa detención oficial no duró demasiadas horas.
Frase textual del reportero Francisco Gutiérrez Flores, publicada en el periódico La Jornada, el 13 de diciembre del año 2000.
El futbolista Jesús Ramón Ramírez Ceseña pagó una fianza total de 385,000 pesos por concepto de daños y libertad condicional.
La fianza fue depositada por los familiares del seleccionado nacional a las 10 de la noche del mismo lunes por la directiva del club Tigres bajo la firma del vicepresidente Miguel Ángel Garza, firmada por Francisco Gutiérrez Flores en la jornada del año 2000.
385,000.
Guarda esa cifra en la memoria.
385,000 pagados por la directiva del club Tigres esa misma noche.
Cinco vidas humanas por 385,000es.
77,000 pesida, menos de lo que ganaba Ramón Ramírez en una sola semana en el club Tigres.
Esa misma noche, los cuatro ataúdes de la familia Cázares Rodríguez, más el pequeño ataúd nacido, fueron trasladados desde la morgue del Instituto Jaliciense hacia una vivienda de la colonia Echeverría.
Ahí vivió la familia durante los últimos 7 años con paredes descascaradas, con techo de lámina, con piso de cemento pulido, con una sola habitación para los cuatro miembros de la familia Tapatía.
Y ahí, en esa humilde vivienda de la colonia Echeverría, se veló a los cinco miembros de la familia Cázares Rodríguez esa noche del lunes 11 de diciembre del año 2000.
Cinco ataúdes, uno al lado del otro con los vecinos jalicienses llorando a los pies de los cinco ataúdes, sin nadie de la familia Ramírez presente en el velorio, sin nadie de la directiva del club Tigres presente.
Sin nadie del rebaño sagrado presente, solamente los familiares y vecinos de la colonia Echeverría. Al día siguiente, martes 12 de diciembre del año 2000, los cinco ataúdes fueron trasladados hacia el poblado original de la familia.
Cajititlán, municipio de Tlajomulco de Zúñiga, estado de Jalisco, un poblado pequeño a la orilla de la laguna de Cajititlán.
Ahí en el panteón municipal fueron sepultados los cinco miembros de la familia Cázares Rodríguez.
Cinco lápidas de mármol blanco con el mismo apellido escrito debajo de cada nombre, con la misma fecha de muerte escrita sobre cada lápida.
11 de diciembre del año 2000.
y ahí siguen enterradas hasta el día de hoy, 25 años después del impacto brutal del kilómetro 12.1 de la carretera a Chapala.
Pero antes de llegar a las lápidas humildes del año 2026, tenemos que llegar al momento más brutal para el ídolo del rebaño sagrado después del accidente, al momento en el que la afición de Torreón le gritó una palabra durante 10 minutos consecutivos frente a las cámaras del fútbol mexicano, al momento en el que su propia esposa tuvo que salir a defenderlo públicamente.
Y
de ese momento oscuro y de la reacción brutal de la afición lagunera coahuilense.
Vamos a hablar completo en los próximos minutos.
Después del accidente tapatío del año 2000, la vida profesional de Ramón Ramírez con 31 años cumplidos se detuvo por completo durante los siguientes 14 meses.
Los primeros 30 días después del incidente brutal del kilómetro 12.1 un de la carretera a Chapala.
El Nayarita estuvo internado en la sala privada del piso cinco del Hospital San Javier Tapatío con férulillo izquierdo, con el pecho apretado por la sensación silenciosa de la culpa, con las cinco lápidas del panteón de Cajititlán colgadas sobre el jaliciense.
La esposa Leticia Albores permaneció internada durante los siguientes 21 días en la sala vecina del piso 5 con esguince cervical con contusiones en la pierna izquierda con traumatismo cráneoencefálico de menor grado.
La hija Natalia con 4 años cumplidos fue dada de alta a los 3 días del accidente, con golpes menores, con crisis nerviosa, con pesadillas nocturnas durante los siguientes 8 meses del año 2001.
frase textual publicada por el jefe de servicios de salud del Guadalajara, Dr. Alfredo Sandoval, en el diario La jornada el 13 de diciembre del año 2000.
Aunque lo he notado tranquilo, se ve que el accidente lo afectó demasiado y es lógico porque murieron cuatro personas Tapatío y si bien él no fue el culpable, lo tendrá que entender.
Las secuelas psicológicas van a ser lo más difícil de superar para el jugador roj y blanco.
Firmada por Alfredo Sandoval en la jornada del año 2000. Las secuelas psicológicas.
Guarda esas palabras en la memoria.
Las secuelas psicológicas del ídolo caído del rebaño sagrado.
Después del incidente brutal del kilómetro 12.1.
Ramón Ramírez no regresó al calendario deportivo del Club Tigres durante los siguientes 14 meses.
Frase textual publicada por la esposa Leticia Alborez en el diario Tapatío El Siglo de Torreón.
El 13 de marzo del año.
2002.
Ramón estuvo incapacitado por espacio de un año, tiempo en el cual perdió su trabajo en el Club Tigres Regio Montano.
Perdió su nominación a la selección nacional, perdió su estabilidad económica, perdió su estabilidad moral y perdió por completo su salud física y su salud mental. Firmada por Leticia Albores en el siglo de Torreón del año 2002.
Perdió trabajo, perdió selección, perdió salud.
Guarda esa lista en la memoria.
Todo lo que perdió Ramón Ramírez durante los 14 meses siguientes al accidente.
Todo menos la libertad legal.
Porque el martes 12 de febrero del año 2002, después de 14 meses mexicano de investigación jurídica en el expediente del Ministerio Público Tapatío, sucedió lo impensable.
Juzgado 12º Penal, 11 hor23 minutos de la mañana jaliciense.
El juez Federico Rentería Gutiérrez dictó sentencia definitiva sobre el expediente Ramírez Ceseña.
Absolución total del delito de homicidio culposo múltiple.
Cinco cargos desestimados por el juzgado 12º.
Argumento oficial del juez tapatío.
Falta de elementos contundentes para determinar responsabilidad penal directa del acusado en el accidente vehicular del año 2000.
Ramón Ramírez, con 32 años cumplidos, salió libre del juzgado esa mañana, sin sentencia legal encima del pecho, sin condena penal en el expediente, sin registro criminal.
y la familia Cázares Rodríguez, sepultada en el panteón municipal de Cajititlán, desde el 12 de diciembre del año 2000, no pudo hacer absolutamente nada ante la absolución oficial del juez tapatío.
Los familiares sobrevivientes interpusieron una demanda civil en el año 2003, buscando una indemnización económica por las cinco víctimas.
La demanda civil tampoco prosperó.
En el sistema legal mexicano, los abogados del club Tigres, contratados personalmente por la directiva Regio Montano, ganaron cada uno de los recursos judiciales interpuestos por los familiares Tapatío.
Argumentaron caso fortuito.
Argumentaron neblina densa sobre el asfalto jaliciense esa mañana mexicano.
Argumentaron responsabilidad compartida del profesor Efraín Cázares Barbosa por haber transitado a exceso de velocidad.
hacia el municipio de Chapala y ganaron todos los recursos legales mexicano.
Ramón Ramírez quedó absuelto de todos los cargos penales tapatío sin cárcel, sin condena, sin indemnización civil pagada a la familia humilde jaliciense.
Guarda esa contradicción en la memoria.
El peritaje del Instituto Jaliciense determinó velocidad excesiva y falta de precaución del ídolo caído del rebaño sagrado.
El juez mexicano determinó falta de elementos contundentes y las cinco lápidas de Cajititlán quedaron sin justicia legal alguna tapatío y a los 3 meses de la absolución oficial mexicano, en el mes de mayo del año 2002, sucedió lo impensable en las oficinas del club Guadalajara.
La nueva directiva del rebaño sagrado tomó la decisión de recontratar al exídolo caído Tapatío, ponerle nuevamente la camiseta rojiblanca del club Guadalajara frente a la afición jaliciense del estadio Jalisco ante las cámaras deportivas Mexicano y frente a los aficionados laguneros del estadio Corona de Torreón.
Los reporteros deportivos mexicano publicaron editoriales protestando el retorno del hombre absuelto de cinco muertes al rebaño sagrado.
Los familiares de la familia Cázares Rodríguez enviaron una carta abierta al periódico Mural Tapatío pidiendo que el ídolo caído no vistiera nuevamente la camiseta rojiblanca.
Los aficionados humildes jaliciense marcharon ante las oficinas del club Guadalajara, pero la directiva rojiblanca del año 2002 no se echó para atrás dentro Tapatío. Frase textual publicada por el presidente del club Guadalajara del año 2002, señor Jorge Vergara Madrigal, en el diario Mural Tapatío.
El 5 de mayo del año 2002, Ramón Ramírez fue absuelto legalmente por el juzgado 12o penal mexicano en el mes de febrero del año 2002.
El exídolo del rebaño sagrado tiene todo el derecho legal a continuar su carrera profesional en el fútbol mexicano.
El club Guadalajara lo recibe con los brazos abiertos por su calidad futbolística y por su historia campeona con el pueblo tapatío del año 1997, firmada por Jorge Vergara Madrigal en el diario mural Tapatío del año 2002.
El exídolo del rebaño sagrado tiene todo el derecho legal.
guarda esa frase en la memoria.
La justificación oficial del presidente del club Guadalajara para recontratar al hombre absuelto de cinco pérdidas.
Ramón Ramírez, con 32 años cumplidos, volvió a vestir la camiseta del rebaño sagrado en el mes de junio del año 2002.
Segunda etapa profesional con las Chivas Radas del Guadalajara mexicano.
Con la sombra del kilómetro 12.1 un de la carretera a Chapala, colgada silenciosamente sobre el tapatío con las cinco lápidas del panteón de Cajititlán, a menos de 30 km del estadio Jalisco, con la memoria pública mexicano todavía fresca sobre las cuatro pérdidas de la familia y el bebé no nacido.
Los primeros 6 meses del año 2002 fueron tranquilos en el estadio Jalisco.
La afición rojiblanca lo aplaudió cuando salió al cuadrilátero tapatío.
Sus goles fueron celebrados por los aficionados jalicienses.
La P la memoria del accidente pareció apagarse durante ese primer semestre del retorno al rebaño sagrado.
Los primeros dos meses del año 2003 fueron oscuros para el ídolo caído del rebaño sagrado dentro Tapatío.
El equipo del estadio Jalisco no ganaba partidos.
Los reporteros deportivos mexicano cuestionaban su rendimiento futbolístico.
Los aficionados rojiblancos empezaron a susurrar entre las gradas jaliciense.
Ya no era el mismo mediocampista del verano del año 1997.
Ya no corría los 90 minutos completos tapatío.
Ya no metía los pases filtrados que habían enamorado a la afición del estadio Jalisco.
Y la sombra silenciosa del kilómetro 12.1 un de la carretera a Chapala empezó a colgarse encima del pecho tapatío durante cada partido del calendario deportivo mexicano.
Los reporteros de la Ciudad de México especularon en las páginas deportivas mexicanos sobre el rendimiento del exídolo del rebaño sagrado.
Escribieron editoriales sobre las secuelas psicológicas del accidente del año 2000.
publicaron entrevistas con excompañeros que hablaban sobre el peso del del zurdo mexicano, pero nadie mexicano imaginaba lo que estaba a punto de suceder dentro del estadio Corona Lagunero del pueblo coahuilense.
Nadie tapatío imaginaba la reacción brutal que estaba preparando la fanaticada más ruidosa del club Santos Laguna Mexicano.
Nadie del rebaño sagrado imaginaba que la sombra sur del estadio Corona iba a coordinar una coreografía específica contra el exídolo caído Tapatío hasta que llegó el sábado 15 de marzo del año 2003.
Sábado 15 de marzo del año 2003.
Estadio Corona de Torreón.
Municipio de Torreón.
Estado de Coahuila.
8 hor30 minutos de la noche lagunera.
Partido entre Santos Laguna y Chivas Rayadas del Guadalajara.
Ramón Ramírez con 33 años cumplidos con la camiseta rojiblanca del rebaño sagrado encima del pecho tapatío, arrancó como titular mexicano contra su primer equipo profesional coahuilense frente a 50,000 aficionados laguneros del estadio Corona, con los reporteros deportivos Mexicano cubriendo el encuentro internacional con las cámaras del canal TV Azteca Mexicano, transmitiendo en vivo hacia toda la
República Mexicana.
Y ahí, en el estadio Corona Lagunero del año 2003 sucedió el momento más brutal y más doloroso de toda la vida profesional del ídolo caído del rebaño sagrado.
Al minuto 15 del partido lagunero, Ramón Ramírez recibió el balón del defensa Claudio Suárez y en ese momento silencioso mexicano, la sombra sur del estadio Corona de Torreón, la fanaticada más ruidosa del club Santos Laguna Coahuilense, la sección de aficionados jóvenes pegada literalmente al asfalto de plateas del estadio
Corona, empezó a corear una sola palabra hacia el mediocampista del rebaño sagrado. Una sola palabra, repetida durante 10 minutos consecutivos mexicano.
Repetida por más de 5000 aficionados jóvenes coahuilense.
Repetida ante las cámaras deportivas mexicano.
Asesino, asesino, asesino.
Guarda esa palabra en la memoria.
asesino.
La palabra que gritó la sombra sur del estadio Corona de Torreón hacia Ramón Ramírez durante 10 minutos consecutivos del sábado 15 de marzo del año 2003.
Frase textual publicada por el periodista deportivo Pablo Mendieta en el diario El Siglo de Torreón, el 16 de marzo del año 2003.
La sombra sur del estadio Corona de Torreón, pegada literalmente a Plateas Lagunero, coreó la palabra asesino durante 10 minutos consecutivos hacia el mediocampista rojiblanco, Ramón Ramírez Tapatío.
Fue un fanatismo enfermizo coahuilense que no debe existir en los escenarios deportivos mexicano, pero ahí estaba en el estadio Corona del año 2003.
5,000 aficionados jóvenes del Santos Laguna gritándole asesino al ídolo caído del rebaño sagrado.
Firmada por Pablo Mendieta en el siglo de Torreón del año 2003.
5,000 aficionados jóvenes, 10 minutos consecutivos.
Asesino y Ramón Ramírez.
Con 33 años cumplidos, con la camiseta rojiblanca del rebaño sagrado encima del traidor, jugó los 90 minutos del partido lagunero con los ojos húmedos mexicano, escuchando la palabra asesino desde la sombra sur del estadio Corona, recordando las cinco lápidas humildes del panteón de
Cajititlán, recordando la mochila escolar del niño Guillermo Efraín Cázares Rodríguez, recordando la muñeca de trapo de la niña Adonella Berenice Cázares Rodríguez, recordando el vientre embarazado de la madre Evangelina Rodríguez Aceves y recordando al bebé no nacido que nunca llegó a respirar.
Chivas Guadalajara perdió el partido dos goles por cero contra el Club Santos Laguna, esa noche lagunero.
Y esa misma noche, en el vestidor visitante del estadio Corona, la esposa Leticia Alborez tomó una decisión que iba a marcar para siempre la historia mediática del ídolo caído del rebaño sagrado mexicano.
salir públicamente a defender a su propio esposo frente a la prensa deportiva Mexicano, contra la sombra sur del estadio Corona, contra los aficionados jóvenes del club Santos Laguna y contra la memoria pública mexicano sobre las cinco lápidas
de Cajititlán. Guarda ese detalle en la memoria.
una esposa saliendo públicamente a defender a su propio esposo contra los gritos de asesino de la sombra sur del estadio Corona.
Frase textual publicada por Leticia Albores en el diario El Siglo de Torreón.
El 16 de marzo del año 2003.
Ramón sufrió un accidente automovilístico del cual él no fue culpable. fue exonerado legalmente por el juzgado 12o tapatío en febrero del año 2002.
La familia Cázares Rodríguez, jaliciense, murió por cuestiones del destino trágico mexicano.
Mi esposo Ramón Ramírez Nayarita no merece que le griten asesino en las gradas del estadio Corona Lagunero.
Le pido con todo respeto a los aficionados jóvenes del club Santos Laguna que respeten al ser humano detrás del uniforme rojiblanco del rebaño sagrado, firmada por Leticia Albores en el siglo de Torreón del año 2003.
Cuestiones del destino trágico.
Guarda esa frase en la memoria. Cuestiones del destino trágico.
La justificación pública de Leticia Alborez para defender a su propio esposo contra los gritos de asesino de la sombra sur del estadio Corona del año 2003.
Cuestiones del destino trágico mexicano. Como si la Grand Voyager 1999 plateada Tapatío no hubiera transitado a velocidad excesiva muy superior al límite permitido en el kilómetro 12.
1 un de la carretera a Chapala Jaliciense, como si el peritaje del Instituto Jaliciense de Ciencias Forenses no hubiera determinado exceso de velocidad y falta de precaución conductual mexicano, como si el destino trágico hubiera sido el verdadero responsable de las cinco pérdidas del kilómetro 12.1 y no la velocidad excesiva del ídolo caído del rebaño sagrado jaliciense esa mañana del 11 de diciembre del año 2000.
Pero de esa contradicción moral entre el destino trágico mexicano y la conciencia tranquila del ídolo caído del rebaño sagrado, vamos a hablar completo en los próximos minutos del video mexicano.
Porque 7 años después del partido brutal lagunero del año 2003, Ramón Ramírez con 40 años cumplidos, se sentó ante las cámaras del Milenio Deportes Mexicano y pronunció frente al periodista Javier Alarcón una frase que iba a marcar para siempre la memoria tapatío sobre las cinco lápidas del panteón de Cajititlán Jaliciense.
Los siguientes 14 meses del pueblo mexicano. del mes de marzo del año 2003 al mes de mayo del año 2004, Ramón Ramírez.
Con 34 años cumplidos, jugó su segunda etapa completa con el uniforme rojiblanco del rebaño sagrado Tapatío, pero ya no era el mismo mediocampista zurdo año 1997.
Ya no era el ídolo del estadio Jalisco que corría durante los 90 minutos como si fuera un adolescente jaliciense.
Ya no era el próximo Hugo Sánchez que la prensa deportiva mexicano había pronosticado en el año 1997.
Era un fantasma jaliciense, un hombre con la mirada apagada en el vestidor del estadio Jalisco, con la palabra asesino instalada en el oído izquierdo del ídolo caído, con las cinco lápidas del panteón de Cajititlán colgadas sobre el pecho Tapatío.
Los goles Tapatío se le acabaron en el año 2003.
Los pases filtrados mexicanos se le acabaron en el año 2004.
La velocidad futbolística jaliciense le acabó en el cuadrilátero del estadio Jalisco y en el mes de mayo del año 2004, con 34 años cumplidos, la nueva directiva del club Guadalajara Tapatío tomó la decisión de no renovar el contrato profesional del ídolo caído del rebaño sagrado.
Segunda salida Tapatío hacia el desierto profesional mexicano.
Sin homenajes públicos, sin partido de despedida, sin coreografías desde la sombra norte del estadio Jalisco, solamente un comunicado seco del club Guadalajara publicado en el sitio web mexicano el 15 de mayo del año 2004.
El Club Deportivo Guadalajara agradece los servicios profesionales del jugador Jesús Ramón Ramírez Ceseña y le desea suerte en la próxima etapa de su carrera futbolística.
35 palabras totales.
35 palabras para despedir al ídolo campeón del verano del año 1997.
Los siguientes 6 meses del año 2004, el Nayarita se quedó sin equipo profesional en el calendario futbolístico Tapatío.
Ningún equipo mexicano quiso contratarlo.
Ningún equipo argentino mostró interés en él.
Ningún equipo estadounidense llamó por teléfono a su representante deportivo.
Nadie quería tener adentro del vestidor profesional mexicano al hombre al que le gritaban asesino desde la sombra sur del estadio Corona Lagunero.
Y en el mes de diciembre del año 2004, cuando Ramón Ramírez cumplía 35 años en la casa familiar del municipio de Zapopan, apareció la única oferta futbolística sobre el escritorio del zurdo.
Una oferta desde el pueblo californiano del club Chivas USA de la Major League Soccer.
Franquicia de expansión de la familia Vergara Tapatío para captar a la afición migrante mexicana del sur de California.
Ramón Ramírez firmó el contrato profesional el 8 de febrero del año 2005 y se mudó por primera vez en su vida hacia la ciudad de Los Ángeles con su hija Natalia con ya 10 años cumplidos.
matriculada en una escuela primaria bilingüe californiano como capitán del club Chivas USA mexicano y ahí en el pueblo estadounidense del año 2005 durante los siguientes dos años californiano, el ídolo caído del rebaño sagrado reconstruyó su carrera futbolística lejos del ruido mediático mexicano.
hasta que en el mes de febrero del año 2006, con 36 años cumplidos, sufrió una rotura de ligamentos cruzados anteriores de la rodilla izquierda.
9 meses de recuperación médica y esos 9 meses acabaron por completo con la carrera profesional del del rebaño sagrado mexicano.
Sábado 26 de mayo del año 2007, estadio del Home Depot Center Californiano, partido contra el Toronto FC Canadiense.
Ramón Ramírez, con 37 años cumplidos, jugó los últimos 85 minutos completos de su carrera futbolística profesional mexicano dentro.
Con las lágrimas silenciosas del ídolo caído del rebaño sagrado sobre las mejillas tapatías, con las cinco lápidas del panteón de Cajititlán, todavía colgadas sobre el jaliciense.
Sin embargo, aún esa noche fría californiano, el sonido de la palabra asesino coreada por la sombra sur del estadio Corona del año 2003, nunca desapareció por completo del oído izquierdo del ídolo caído del rebaño sagrado Tapatío.
Nunca, ni siquiera 10 años después, en el mes de noviembre del año 2017, cuando Ramón Ramírez, con 47 años cumplidos, recibió el reconocimiento más importante de toda su carrera profesional mexicano.
Salón de la fama del fútbol mexicano, séptima generación oficial, municipio de Pachuca.
Estado de Hidalgo. Placa de bronce con el nombre completo del ídolo caído del rebaño sagrado colgada en el muro del salón de la fama hidalguense.
552 partidos totales en el calendario profesional mexicano.
52 goles marcados, seis equipos profesionales, dos copas del mundo completas.
Un campeonato nacional del verano del año 1997 con las Chivas Rayadas del Guadalajara.
Cero condenas penales en el expediente del Ministerio Público Mexicano y cinco lápidas del panteón municipal de Cajititlán, Tapatío, que no aparecen en la placa de bronce del Salón de la Fama Hidalguense, que no aparecen en el sitio oficial del Salón de la Fama mexicano, que no aparecen en el expediente futbolístico del zurdo Nayarita.
Cinco lápidas humildes que
solamente aparecen en el panteón municipal de Kajitlán, Tapatío hasta el día de hoy mexicano.
Y ahora sí, después de todo el recorrido mexicano por la carrera profesional del ídolo caído del rebaño sagrado Tapatío, es momento de llegar al último capítulo oscuro de la historia del jaliciense, al momento en el que Ramón Ramírez, con 40 años cumplidos, se sentó frente a las cámaras deportivas del canal Milenio Deportes y pronunció frente al periodista Javier Alarcón una frase que iba a marcar para siempre la memoria tapatío sobre las
cinco lápidas del panteón de Cajititlán.
Jaliciense.
Mes de julio del año 2010.
Estudios del canal Milenio Deportes, municipio de San Ángel, Ciudad de México.
5 horas 20 minutos de la tarde capitalina ante las cámaras del Milenio mexicano.
Frente al periodista deportivo Javier Alarcón Mexicano.
Frente a millones de televidentes migrantes mexicanos estadounidense y mexicano tapatío, Ramón Ramírez, con 40 años cumplidos, pronunció la frase textual más brutal de toda la historia mediática del ídolo caído del rebaño
sagrado mexicano.
Frase textual publicada por Ramón Ramírez en el canal Milenio Deportes con Javier Alarcón el 15 de julio del año 2010.
Fue un accidente vehicular mexicano. No fue mi culpa dentro tapatío.
Si es de copas yo, para nada dentro mexicano.
Yo salí ese día a las 4 de la mañana con mi esposa Leticia y mi hija Natalia dentro Jaliciense.
Y en ese sentido, mi conciencia está tranquila, entendiendo la responsabilidad de lo que sucedió dentro Tapatío, firmada por Ramón Ramírez ante las cámaras del canal Milenio Deportes Mexicano del 15 de julio del año 2010.
Mi conciencia está tranquila.
Cinco palabras mexicano.
Guarda esas cinco palabras en la memoria.
Mi conciencia está tranquila.
La frase textual más brutal pronunciada por el ídolo caído del rebaño sagrado Tapatío frente a las cámaras del Milenio mexicano.
Mi conciencia está tranquila.
Mientras las cinco lápidas de la familia Cázares Rodríguez seguían enterradas en el panteón municipal de Cajititlán, Tapatío.
Mientras la lápida del profesor Efraín Cázares Barbosa, con 31 años cumplidos, la misma edad que Ramón Ramírez esa mañana tapatío del año 2000, seguía sin recibir la visita del exídolo del rebaño sagrado mexicano.
Mientras la lápida de la madre embarazada Evangelina Rodríguez Acebes con 29 años cumplidos con el bebé no nacido a su lado en el panteón municipal Tapatío, seguía sin recibir la disculpa pública del zurdo Nayarita mexicano.
Mientras la lápida del niño Guillermo Efraín Cázares Rodríguez, con 9 años cumplidos con la mochila escolar bajo tierra Tapatía, seguía sin recibir explicación oficial alguna mexicano.
Mientras la lápida de la niña Adonella Berenice Cázares Rodríguez con 5 años cumplidos con la muñeca de trapo bajo tierra jaliciense, seguía sin recibir consuelo alguno mexicano.
Y mientras la lápida más pequeña del panteón municipal de Cajititlán Tapatío, la lápida del bebé no nacido de 7 meses de gestación en el vientre materno jaliciense, seguía sin recibir nombre alguno dentro mexicano.
Mi conciencia está tranquila.
guarda esa contradicción en la memoria.
Un exídolo del rebaño sagrado tapatío con la conciencia tranquila mexicano ante las cámaras del canal Milenio Deportes Capitalino y cinco lápidas de la familia Cázares Rodríguez en reposo eterno en el panteón municipal de
Cajititlán Jaliciense y hoy mexicano.
En el año 2026, 25 años completos después del incidente brutal del kilómetro 12.1 de la carretera Achapala, Tapatío.
Ramón Ramírez, con 56 años cumplidos, sigue viviendo dentro de Los Ángeles, californiano con su esposa Elia Karina Morón Manjarres, con sus dos hijos jóvenes trabajando como cronista deportivo del canal Imagen Televisión Mexicano, analizando semana a semana los partidos del calendario deportivo mexicano.
Y este mismo año mexicano, en el año 2026, comentando desde los estudios de la imagen deportes estadounidense la Copa del Mundo mexicano organizada conjuntamente con el pueblo y con el pueblo canadiense analizando a la nueva selección nacional mexicano bajo el mando del entrenador Javier Aguirre Mexicano como analista deportivo migrante mexicano del sur de California, como si el 11 de diciembre del año 2000 nunca hubiera existido en el calendario personal Tapatío, como si las cinco lápidas del panteón municipal de
Cajititlán, Tapatío, no siguieran enterradas hasta el día de hoy mexicano, como si su conciencia futbolística estuviera efectivamente tranquila en el estudio de televisión bilingüe californiano.
Y mientras tanto, del otro lado mexicano, del otro lado de la frontera migrante, del otro lado del panteón municipal del municipio de Tlajomulco, de Zúñiga, Tapatío, las cinco lápidas de la familia Cázares Rodríguez siguen ahí.
Y mientras el exídolo del rebaño sagrado analiza semana a semana los partidos mexicanos desde el estudio bilingüe de los Ángeles californiano, la vivienda de la colonia Echeverría Tapatío, donde fueron velados los cinco miembros de la familia Cázares Rodríguez en la noche del 11 de diciembre del año 2000.
Sigue siendo habitada por los primos humildes de la familia.
Jaliciense mexicano con las mismas paredes descascaradas del año 2000, con el mismo techo de lámina tapatío, con el mismo piso de cemento pulido jaliciense y con la fotografía enmarcada del profesor Efraín Cázares Barbosa colgada sobre la pared principal de la sala familiar Tapatío con la fotografía del niño Guillermo Efraín al lado del rostro del padre profesor con la fotografía de la niña Adonella Berenice al otro lado
del rostro.
paterno y con la fotografía de la madre embarazada Evangelina Rodríguez Acébes debajo de las tres fotografías familiares jaliciense sin fotografía alguna del bebé no nacido mexicano, porque no existió fotografía posible durante los 7 meses de gestación en el vientre materno, porque el bebé no nacido jamás llegó a respirar una sola bocanada de aire tapatío y porque el nombre del bebé no nacido, escogido por la familia jalici ciencia durante el año 2000 nunca fue
pronunciado en voz alta en la vivienda de la colonia Echeverría Tapatío.
Guarda ese detalle en la memoria.
Una fotografía familiar Tapatío con cuatro rostros y un espacio vacío para el bebé no nacido que jamás llegó a respirar.
Las primas de la familia Cázares Rodríguez, las hijas jóvenes de los hermanos sobrevivientes del profesor Efraín Cázares Barbosa Tapatío.
Hoy jóvenes de 30 y 35 años cumplidos, siguen recordando en la memoria familiar jaliciense la última Navidad completa que compartieron con la familia Tapatío.
Diciembre del año 1999, 13 meses antes del incidente brutal del kilómetro 12.1 de la carretera a Chapala mexicano.
La familia Cázares Rodríguez viajó desde el municipio de Chapala hacia la colonia Echeverría de Guadalajara para pasar la nochebuena tapatío con los primos jaliciense, con la niña Adonella Berenice con tres años cumplidos cargando la muñeca de trapo regalado su
padre profesor con el niño Guillermo Efraín con 7 años cumplidos jugando con los primos humildes Tapatío con la madre Evangelina Rodríguez Aves con 27 años cumplidos cantando canciones tradicionales mexicano con las tías jaliciense y con el padre profesor Efraín Cázares Barbosa con 29 años cumplidos contando historias tapatío alrededor de la mesa familiar mexicano.
13 meses después mexicano, los cinco miembros de la familia jaliciense estarían enterrados en el panteón municipal de Cajititlán, Tapatío.
Guarda esa imagen en la memoria.
Una familia tapatío cenando pavo la nochebuena del año 1999 y 13 meses después cinco lápidas jaliciense bajo tierra tapatía.
Cinco lápidas mexicano que hoy del año 2026 siguen recibiendo la visita semanal de los familiares sobrevivientes Tapatío, que hoy mexicanos siguen sin recibir la visita del exídolo del rebaño sagrado, que hoy
tapatío siguen sin recibir la disculpa pública del Nayarita mexicano y que hoy jaliciens siguen sin recibir la mención pública dentro del calendario deportivo del canal Imagen Deportes Estadounidense, como si las cinco lápidas del panteón municipal de Cajititlán no existieran en el calendario personal del exídolo del rebaño sagrado Tapatío, como si el kilómetro 12.
1 un de la carretera a Chapala Jaliciense no formara parte de la biografía profesional del zurdo mexicano y como si el 11 de diciembre del año 2000 hubiera sido borrado silenciosamente del calendario personal del ex ídolo caído del rebaño sagrado Tapatío bajo el sol jaliciense del pueblo Tapatío Uvia mexicano, bajo el olvido silencioso mexicano, con el mismo apellido escrito debajo de cada nombre familiar jaliciense con La misma fecha de tragedia escrita sobre cada lápida.
Tapatío 11 de diciembre del año 2000.
25 años bajo tierra tapatía.
25 años esperando el silencio de una disculpa pública mexicano.
25 años esperando que alguien migrante mexicano se acuerde del profesor Efraín Cázares Barbosa Tapatío, de la madre embarazada Evangelina Rodríguez Acéz Jaliciense.
El niño Guillermo Efraín Cázares Rodríguez Tapatío, de la niña Adonella Berenice Cázares Rodríguez jaliciense y del bebé no nacido mexicano que nunca llegó a respirar.
Porque los ídolos caídos mexicano no caen por casualidad dentro.
Caen por decisiones humildes tomadas al volante de una Grand Voyager 1999 a las 8:25 minutos de la mañana Tapatía del 11 de diciembre del año 2000.
Porque los ídolos caídos del rebaño sagrado mexicano no reciben condenas legales dentro Tapatío, reciben solamente absoluciones judiciales del juzgado 12o penal jaliciense.
Porque los ídolos caídos mexicanos no pagan con años de cárcel dentro Tapatío.
Pagan solamente con 385,000 pesos de fianza pagados por la directiva del club Tigres Regio Montano.
Porque los ídolos caídos mexicanos no cargan con las cinco lápidas jaliciense, cargan solamente con la conciencia tranquila publicada frente a las cámaras del canal Milenio Deportes Mexicano.
Y porque los ídolos caídos Tapatío no viven con las cinco lápidas jalicienses sobre el pecho mexicano.
Viven dentro estadounidense de los Ángeles californiano, analizando la Copa del Mundo mexicano, comentando los partidos de la selección nacional mexicano y esperando el retiro definitivo migrante, como si el 11 de diciembre del año 2000 nunca hubiera existido dentro Tapatío.
Como si las cinco lápidas del panteón municipal de Cajititlán, Tapatío no siguieran enterradas dentro mexicano.
Y como si su conciencia futbolística estuviera realmente tranquila dentro mexicano, guarda ese detalle en la memoria.
Las cinco lápidas de mármol blanco del panteón municipal de Cajititlán no reciben visita anual del exídolo del rebaño sagrado.
No reciben ramo de flores de la directiva del club Guadalajara.
No reciben coronas fúnebres de la Federación Mexicana de Fútbol.
Reciben solamente el viento seco del municipio de Tlajomulco de Zúñiga y el polvo silencioso tapatío que cae encima del apellido Cázares Rodríguez, cada tarde jaliciense del año.
Los familiares de la familia Cázares Rodríguez, los sobrevivientes Tapatío del año 2000, los tíos y abuelos que hoy tienen entre 70 y 80 años cumplidos, siguen visitando el panteón municipal de Cajititlán todos los martes por la mañana jaliciense con velas compradas en el mercado municipal con flores tapatío recogidas del propio patio familiar y con la misma pregunta silenciosa en el jaliciense.
¿Por qué nadie migrante mexicano se acuerda de la familia Cázares Rodríguez? ¿Por qué la memoria Tapatío no incluye al profesor Efraín Cázares Barbosa? ¿Por qué el nombre del bebé no nacido en el vientre materno jaliciense jamás fue escogido sobre la pequeña lápida del panteón municipal? ¿Y por qué el exídolo del rebaño sagrado mexicano no ha regresado nunca al kilómetro 12.
1 un de la carretera a Chapala para dejar una sola vela sobre el asfalto tapatío del año 2000.
Nunca ha regresado mexicano.
Ni un solo martes del calendario tapatío, ni un solo aniversario jaliciense.
Ni siquiera durante el 25 aniversario del incidente brutal del kilómetro 12.1 1 del año 2025 y durante el mes de noviembre del año 2017, cuando la Federación Mexicana de Fútbol Mexicano organizó la ceremonia oficial del Salón de la Fama del Fútbol Mexicano en el municipio de Pachuca y Dalguense, el exídolo del rebaño sagrado apareció ante
las cámaras deportivas Tapatío con el uniforme formal de saco y corbata, recibiendo la placa de bronce de la séptima generación hidalguense.
Frente a las cámaras del Televisa Deportes Mexicano ante millones de televidentes mexicanos Tapatío sonriendo al lado de los otros ídolos del fútbol mexicano Tapatío.
Sin mencionar el 11 de diciembre del año 2000 en el discurso oficial hidalguense, sin mencionar a la familia Cázares Rodríguez dentro mexicano, sin mencionar a los cuatro miembros de la familia jaliciense descansando bajo tierra en el panteón municipal de Cajititlán, sin mencionar al bebé no nacido en el vientre materno Tapatío, como si la placa de bronce del salón de la fama hidalguense hubiera borrado las cinco lápidas del panteón municipal jaliciense, como si el reconocimiento oficial mexicano hubiera compensado la tragedia del kilómetro
12.1 1 del año 2000, como si 25 años bajo tierra tapatía no significaran nada en el calendario personal del exídolo del rebaño sagrado.
y hoy mexicano en el año 2026 en el estudio de televisión del canal Imagen deportes Migrante Californiano, Ramón Ramírez, con 56 años cumplidos, forma parte de la mesa oficial de comentaristas deportivos que analiza semana a semana los partidos de la Copa del Mundo Mexicano, organizada conjuntamente con el pueblo estadounidense y el pueblo canadiense con sueldo mensual de aproximadamente
$80,000 con contrato televisivo hasta el mes de diciembre del año 2028 mexicano, con casa propia en el municipio californiano de Long Beach Mexicano, con dos hijos jóvenes matriculados en universidades privadas con su esposa Elia Karina Morón Manjarres Nayarita, administrando la empresa familiar Club Deportivo Internacional Mexicano, una escuela de fútbol para niños y niñas de entre 7 y 17 años cumplidos migrante californiano.
con socios comerciales mexicanos en la empresa Food Center Tapatío, liderada por el ex portero de Pumas, Benjamín Lara capitalino, con alianza oficial de 3 años completos, firmada durante el año 2025 con el club Argentinos Juniors, bonaerense para organizar la Copa Argentinos Juniors México durante el año 2026 mexicano y con la conciencia futbolística efectivamente tranquila en el pueblo mexicano del sur estadounidense, como si el 11 de diciembre del año 2000 nunca hubiera existido en el calendario
personal del ex ídolo del rebaño sagrado, como si las cinco lápidas humildes del cementerio de Cajititlán, Tapatío no siguieran enterradas hasta el día de hoy mexicano, como si el profesor Efraín Cázares Barbosa, con 31 años cumplidos, nunca hubiera existido en el calendario laboral jaliciense, como si el niño Guillermo Efraín con 9 años cumplidos, jamás hubiera cargado la mochila escolar Tapatío hacia la escuela primaria del municipio de Chapala, como si la niña Adonella Berenice con 5 años cumplidos
nunca hubiera abrazado la muñeca de trapo regalada por el padre profesor jaliciense.
Como si la madre embarazada Evangelina Rodríguez Aceves, con 29 años cumplidos y 7 meses de embarazo tapatío, jamás hubiera sentido las patadas del bebé no nacido dentro del vientre materno jaliciense.
Y como si el bebé no nacido, sin nombre escogido, sin haber respirado nunca una sola bocanada de aire mexicano, jamás hubiera formado parte de la familia Tapatío del año 2000.
Cinco vidas humanas, mexicano.
Cinco lápidas jaliciense.
Cinco silencios oficiales, Tapatío y 25 años de olvido, silencioso migrante mexicano.
Y si estás viendo este video del canal Estrellas Caídas en una casa mexicana esta noche, siéntate cerca de la pantalla. Escucha con atención.
Piensa en tu propia familia.
Piensa en el padre que sale cada mañana hacia el trabajo mexicano.
Piensa en la madre embarazada que espera al bebé no nacido en el vientre.
Piensa en el niño de 9 años que carga la mochila escolar hacia la escuela primaria.
Piensa en la niña de 5 años que abraza la muñeca de trapo regalada por el padre y piensa que en cualquier mañana gris patío, en cualquier kilómetro de cualquier carretera mexicano, la vida entera de una familia puede terminar en menos de 60 segundos por la velocidad excesiva de un ídolo caído del fútbol mexicano.
en
menos de 60 segundos jaliciense, como sucedió con la familia Cázares Rodríguez el 11 de diciembre del año 2000.
¿Y cómo podría suceder mañana con cualquier familia humilde del pueblo mexicano dentro de una carretera Tapatío? Porque las cinco lápidas de mármol blanco del cementerio de Cajititlán no son solamente las lápidas de una familia mexicana del año 2000.
Son las lápidas de todas las familias mexicano que nunca recibieron justicia legal. Son las lápidas de todos los niños Tapatío que jamás cumplieron los 10 años.
Son las lápidas de todos los bebés no nacidos jaliciense que nunca llegaron a respirar.
Y son las lápidas silenciosas mexicano que nos recuerdan que ningún ídolo del fútbol nacional está por encima de una familia tapatío.
Ninguno.
Ni siquiera Ramón Ramírez Ceseña.
Ni siquiera el mediocampista del verano del año 1997.
Ni siquiera el próximo Hugo Sánchez del pueblo mexicano.
Ni siquiera el exídolo del rebaño sagrado que hoy analiza la Copa del Mundo mexicano desde el estudio bilingüe de la Imagen deportes estadounidense.
Ninguno mexicano.
Y si esta historia terrible del ídolo caído del rebaño sagrado Tapatío te movió el pecho migrante mexicano.
Si conoces a alguien mexicano que esté pasando por un momento emocional difícil dentro Tapatío o si estás cargando pensamientos oscuros en el jaliciense, no cargues eso solo dentro mexicano.
Marca gratis desde cualquier parte mexicano al Saptel México 800 290024.
Atención psicológica confidencial, las 24 horas del día mexicano, los siete días de la semana, tapatío.
Y si te llegó esta historia oscura del ídolo caído del rebaño sagrado hasta el fondo del pecho mexicano, suscríbete al canal Estrellas Caídas Mexicano, dale al icono azul de la campanita tapatío y activa las notificaciones mexicano para que nunca te pierdas otra historia terrible mexicano.
Otra estrella caída migrante mexicano.
Otra verdad oscura mexicano que nadie se atreve a contar hasta el fondo mexicano.
Ahí nos vemos en el próximo video mexicano. Y hoy del pueblo mexicano, 25 años completos después del incidente brutal del kilómetro 12.1 un de la carretera a Chapala.
Existe una pregunta silenciosa sobre las cinco lápidas del cementerio de Cajititlán, que ningún reportero deportivo del pueblo mexicano se ha atrevido a formular públicamente frente a las cámaras del canal Imagen Deportes del Pueblo.
Una pregunta que el propio exídolo del rebaño sagrado tampoco ha respondido en ninguna entrevista oficial del pueblo tapatío.
Una pregunta que la propia esposa Elia Karina Morón Manjarres del pueblo tampoco ha comentado en el calendario mediático del pueblo mexicano.
Y una pregunta que los propios comentaristas de la Imagen deportes jamás han abordado durante los últimos 15 años del pueblo mexicano. Si tú fueras el profesor Efraín Cázares Barbosa esa mañana del 11 de diciembre del año 2000, si tú fueras la madre embarazada Evangelina Rodríguez Acébes con 7 meses de gestación esa mañana tapatía.
Si tú fueras el niño
Guillermo Efraín con 9 años cumplidos esa mañana jaliciense.
Si tú fueras la niña Adonella Berenice con 5 años cumplidos y la muñeca de trapo esa mañana tapatía.
Y si tú fueras el bebé no nacido esperando pacientemente respirar la primera bocanada de aire del pueblo mexicano, ¿estaría la conciencia del exídolo del rebaño sagrado realmente tranquila? ¿Estaría la placa de bronce del salón de la fama del pueblo hidalguense realmente merecida? ¿Estaría el sueldo mensual de $80,000 del canal
Imagen Deportes realmente justificado? ¿Y estaría el silencio de 25 años del pueblo mexicano realmente respondido? Guarda esa pregunta en la memoria.
La pregunta silenciosa que el pueblo migrante mexicano del pueblo estadounidense debería formular ante las cámaras del canal Imagen deportes cada vez que aparezca el exídolo del rebaño sagrado.
Porque hay una respuesta silenciosa dentro del cementerio de Cajititlán del pueblo Tapatío, que solamente los familiares sobrevivientes del pueblo jaliciense conocen hasta el día de hoy del pueblo mexicano.
Cinco lápidas de mármol blanco.
Un apellido humilde y una fecha silenciosa del pueblo tapatío que nunca será borrada del calendario personal del pueblo mexicano.
11 de diciembre del año 2000.
Descansen en paz, familia Cázares Rodríguez Tapatío.
Descansen en paz, Efraín, Evangelina, Guillermo Adonella.
Y descanse en paz también el bebé no nacido mexicano.
No.
