Imagínate que un auto lleve días abandonada en tu barrio y que un honor extraño obligue a los vecinos a llamar a la policía sin imaginar lo que se oculta en su interior.
Eso fue exactamente lo que ocurrió en una tranquila calle del distrito limeño de Breña.
Lo que parecía un vehículo abandonado terminó destapando uno de los casos criminales más impactantes del Perú.
Pero el haladlo del automóvil era solo el principio, porque días antes la familia de la víctima creía que él simplemente había salido de viaje.
Nadie imaginaba que durante seis noches su cuerpo había permanecido oculto dentro de la misma casa, a escasos centímetros de la cama donde dormían sus propios hijos.
Y cuando el olor comenzó a hacerse imposible de ocultar, alguien decidió sacar el cuerpo de la vivienda.
Lo abandonó dentro de la maletera de un automóvil y al día siguiente organizó una fiesta de cumpleaños infantil como si absolutamente nada hubiera ocurrido.
Tras el reporte eh de un vehículo con un fuerte olor, llegamos a la vivienda.
La actitud evasiva de la esposa levantó sospechas y al revisar el vehículo, su versión se derrumbó.
¿Cuántos días estuvo bajo tu cama? Hace el sábado.
Durante varios días, nadie sospechó lo que realmente había pasado entre esas paredes hasta que una llamada de los vecinos cambió por completo la investigación.

Relatos Criminales.
El caso de Alexander Valverde Lainez.
Un crimen planeado durante meses.
En septiembre de 2025, Alexander Valverde Laínez tenía 42 años y vivía junto a su familia en el distrito de Breña, en la ciudad de Lima.
Su hogar era una vivienda multifamiliar ubicada en el Girón Don Bosco.
Bajo el mismo techo convivían varios integrantes de la familia.
Alexander compartía la casa con su esposa Keilis Arimar Aguilera Menes y sus tres hijos.
El mayor ya era un joven adulto.
Los otros dos tenían apenas 3 y 10 años.
En otra parte del inmueble también vivían su hermano Romel Valverde junto a su esposa Catherine Catiuskaa Bello Serrano.
Era una familia acostumbrada a compartir los mismos espacios todos los días.
Sin embargo, detrás de esa aparente convivencia tranquila, existían problemas que muy pocos conocían.
La relación entre Alexander y Keys atravesaba una fuerte crisis.
Las discusiones eran cada vez más frecuentes.
Los desacuerdos se habían convertido en parte de la rutina del hogar.
Con el paso del tiempo, la tensión entre ambos fue aumentando.
Más adelante, durante las investigaciones, Keilis aseguró que había sufrido constantes maltratos físicos y situaciones de abuso por parte de su esposo.
Por su parte, familiares de Alexander sostenían una versión completamente distinta de la relación.
Aquellas diferencias terminarían formando parte del proceso judicial.
Mientras tanto, la vida dentro de la vivienda continuaba aparentemente con normalidad.
Los niños asistían al colegio, los adultos cumplían con sus trabajos y nadie imaginaba que aquella casa estaba a punto de convertirse en el escenario de una tragedia que conmocionaría al Perú.
La madrugada del 21 de septiembre de 2025 parecía ser una noche más, pero mientras todos dormían, una decisión tomada dentro de esa vivienda cambiaría para siempre la vida de toda la familia.
Pasta.
Primero le hice la pastilla y ahí por qué después lo estaba dormido cuando estaba dormido que la fij.
Durante la madrugada del 21 de septiembre de 2025, mientras el resto de la familia dormía, dentro de la vivienda del Girón Don Bosco comenzó a desarrollarse una secuencia de hechos que permanecería oculta durante varios
días.
Según la reconstrucción realizada posteriormente por las autoridades, todo empezó con un primer intento que no salió como esperaban.
Aprovechando que Alexander descansaba en su habitación, dos personas intentaron asfixiarlo.
Sin embargo, los ruidos despertaron inesperadamente a Romel Valverde, hermano de Alexander.
Ante el riesgo de ser descubiertas, las responsables interrumpieron el ataque de inmediato.
Todo volvió a quedar en silencio.
Quienes se encontraban despiertos fingieron absoluta normalidad y regresaron a sus habitaciones, esperando una nueva oportunidad.
Horas después, cuando comprobaron que todos los ocupantes de la vivienda dormían profundamente, volvieron a poner en marcha el plan.
De acuerdo con la investigación, antes del ataque, Alexander habría recibido una sustancia que redujo considerablemente su capacidad para defenderse.
Aprovechando ese estado de vulnerabilidad, fue inmovilizado.
Después le sujetaron las manos.
Según establecería posteriormente la investigación, murió por asfixia.
Todo ocurrió dentro de la habitación matrimonial.
Ninguno de los tres hijos de la pareja presenció lo sucedido.
Los menores permanecían dormidos en sus respectivos dormitorios, completamente ajenos a la tragedia que acababa de ocurrir.
Cuando todo terminó, el silencio volvió a apoderarse de la vivienda, pero aún quedaba un enorme problema por resolver.
El cuerpo de Alexander seguía dentro de la casa y quienes acababan de cometer el crimen debían encontrar la manera de ocultarlo sin despertar las sospechas del resto de la familia.
¿Dónde primero dejaste el cuerpo? ¿Ahí mismo lo dejaste o primero por tu casa? Afuera de tu casa en la maletera.
Después del asesinato comenzó una etapa que dejaría impactados incluso a los investigadores más experimentados.
El cuerpo de Alexander no fue sacado inmediatamente de la vivienda.
Por el contrario, fue cubierto con distintos materiales para ocultarlo.
Posteriormente quedó escondido debajo de la tarima y el colchón de la cama matrimonial.
A partir de ese momento, comenzó una macabra rutina.
Cada vez que algún familiar preguntaba por Alexander, Keis respondía con total tranquilidad que había tenido que salir de viaje de manera imprevista y que regresaría en unos días.
Nadie tenía motivos para desconfiar.
Mientras tanto, el cuerpo permanecía oculto dentro de la habitación.
Durante seis noches consecutivas, el cadáver continuó debajo de la cama mientras avanzaba el proceso natural de descomposición.
Lo más estremecedor era que sobre ese mismo colchón, Keis continuó durmiendo junto a sus hijos menores.
Los niños jamás imaginaron que el cuerpo de su padre se encontraba a escasos centímetros de ellos.
Con el paso de los días, el olor comenzó a hacerse cada vez más intenso.
Mantener el cadáver dentro de la vivienda ya no era posible.
Durante la noche, el cuerpo fue sacado cuidadosamente de la habitación y trasladado hasta el automóvil de Alexander.
Lo introdujeron en la maletera de un vehículo plomo.
Después, el automóvil fue abandonado en la cuadra nu del Girón Guaraz, a pocas cuadras de la vivienda familiar.
Pero lo que ocurrió al día siguiente dejó sin palabras a todo el país.
Mientras el cuerpo de Alexander permanecía dentro de la maletera del automóvil, Keyes organizó la celebración por el cumpleaños número 10 de uno de sus hijos.
La casa se llenó de globos, música y bocaditos.
Familiares y niños asistieron a la reunión sin sospechar que muy cerca de allí, el cuerpo del padre de familia seguía oculto dentro de su propio vehículo.
Sin embargo, había un detalle imposible de controlar.
Con el paso de las horas, el olor que salía del automóvil comenzó a extenderse por toda la cuadra.
Los vecinos ya no podían soportarlo y finalmente decidieron hacer una llamada que cambiaría por completo el rumbo del caso.
Los elementos de convicción son contundentes por paricidio y homicidio calificado.
Las imputadas habrían ocultado el cuerpo para encubrir lo ocurrido.
Fiscalía.
La mañana del 2 de octubre de 2025, los vecinos de la cuadra 9 del Girón Guaraz ya no soportaban el intenso olor que salía de un automóvil plomo abandonado desde hacía varios días.
Decidieron llamar a la Policía Nacional del Perú.
Cuando los agentes verificaron la placa del vehículo, descubrieron que pertenecía a Alexander Valverde Laínez.
De inmediato se dirigieron hasta la vivienda del Girón Don Bosco para ubicar al propietario.
Quien lo recibió fue Keis Aguilera.
Con aparente tranquilidad volvió a repetir la misma historia.
Aseguró que Alexander había salido de viaje de manera inesperada y que regresaría en los próximos días.
Sin embargo, los policías le pidieron que los acompañara hasta el automóvil y llevara las llaves para abriros la maletera.
Al llegar al lugar, Keilis comprendió que ya no tenía escapatoria.
Antes de que los agentes abrieran el vehículo, se quebró emocionalmente y frente a los policías confesó que Alexander estaba dentro del automóvil.
Cuando los peritos levantaron la maletera, encontraron el cuerpo maniatado y en avanzado estado que dificultaba las pericias forenses.
La mujer fue detenida inmediatamente y trasladada a la sede de la Dirección de Investigación Criminal.
Pero ese no fue el final del caso.
Durante los interrogatorios y las diligencias posteriores, los investigadores descubrieron que otra persona también habría participado en el crimen.
Se trataba de Catherine Catius Cabello Serrano, esposa del hermano de Alexander.
Al enterarse de la captura de Keilis, Catherine huyó de Lima con dirección al norte del país.
Durante varios días permaneció prófuga.
Finalmente fue localizada en la región de Piura, cuando presuntamente intentaba cruzar de manera clandestina la frontera hacia Ecuador para escapar de la justicia.
Fue capturada y trasladada de regreso a Lima bajo custodia policial.
Con el avance de las investigaciones apareció una revelación aún más impactante.
Según la hipótesis de la Policía Nacional del Perú, el asesinato de Alexander habría sido planificado aproximadamente dos meses antes.
Además, los investigadores sostuvieron que el supuesto plan no terminaba con él.
También existía la intención de asesinar a Romel Valverde, hermano de la víctima, con el aparente propósito de apoderarse de los bienes y propiedades de la familia.
Actualmente, Keilis Aguilera afronta un proceso por el presunto delito de parricidio, mientras que Cácerine Bello permanece investigada como presunta coautora por homicidio calificado.
Los tres hijos de Alexander fueron puestos bajo el cuidado de su abuela paterna, quien asumió su custodia tras perder a su hijo y ver a la madre de los menores enfrentar un proceso penal.
Lo que comenzó con un automóvil abandonado terminó revelando una historia de traición, planificación y un crimen que dejó marcada para siempre a toda una familia.
Condenamos este crimen en Breña.
La Unidad de Protección Especial ya brinda apoyo a los hijos de la víctima.
Pedimos al poder judicial una sanción ejemplar por la gravedad del caso.
El caso de Alexander Valverde Laínez conmocionó al Perú no solo por la forma en que fue asesinado, sino por todo lo que ocurrió después.
Durante se días, su cuerpo permaneció oculto debajo de la cama, donde sus propios hijos continuaron durmiendo, sin imaginar que su padre se encontraba escasos centímetros de ellos.
Y cuando el cadáver ya no pudo seguir ocultándose, fue abandonado dentro de la maletera de su propio automóvil.
Al día siguiente, mientras el cuerpo permanecía a pocas cuadros de la vivienda, se celebró el cumpleaños de uno de sus hijos como si nada hubiera ocurrido.
Con el avance de la investigación, la policía concluyó que el crimen no habría sido producto de un impulso, sino de una planificación que se habría iniciado meses antes y que, según la hipótesis fiscal, incluso contemplaba una segunda víctima.
Hoy las principales implicadas permanecen sometidas a proceso judicial, mientras los tres hijos de Alexander quedaron bajo el cuidado de su abuela paterna, intentando reconstruir sus vidas después de una tragedia que cambió su destino para siempre.
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Y después de conocer esta historia, quiero preguntarte, ¿qué te impacta más de este caso? ¿La planificación del crimen o la frialdad con la que intentaron continuar sus vidas después de cometerlo? Te leo en los comentarios.
Gracias por acompañarnos hasta el final.
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Ah.
